domingo, 26 de noviembre de 2006

La otra perspectiva de un tratado…


Días atrás recibí en mi trabajo la visita de la ex ministra de comercio exterior y consultora de la junta encargada de revisar el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos comúnmente conocido como TLC.

Ella nos hablo con términos casi cercanos a la tierra prometida, en donde la leche y la miel iban a brotar como por arte de magia una vez que el tratado iniciase en Centroamérica. Nos dijo que era lo mejor que le podía pasar a nuestro país y que actualmente contábamos con tratados internacionales con Canadá y México, que podían dar fe del éxito que Costa Rica tendría con un eventual tratado con el país anglosajón.

Tanta belleza contada con tal hipocresía parecía muy interesante de hecho, fue contada con tanta mampara, que incluso llegue a confundirme por un momento muy corto.

Las preguntas iban y venían con naturalidad, ninguna tocaba el preciado tesoro de la exministra, hasta que surgió mi duda con respecto con nuestras leyes, explotación de recursos naturales y aranceles comerciales “¿Pueden eventualmente las empresas tener ventaja de todo esto? tal y como lo hacen en México” le dije -país que firmo este tratado varios años atrás-. La señora no muy contenta me respondió secamente que todo iba concordé a la legislación de cada país. Así que me di la tarea de averiguar sobre tal “legislación”.

Primero que todo, el TLC para los ciudadanos estadounidense no representa ningún crecimiento económico. Más bien es una forma de legalidad internacional a favor de las grandes empresas transnacionales para brincarse los procesos democráticos de los países pobres. De hecho con el TLC no se esta firmando un tratado comercial sino una modificación del estado costarricense. Es decir, por anos, Estados Unidos ha querido infiltrase en Costa Rica sin éxito alguno, por ejemplo, con el combo del ICE y con varias leyes que se encuentran haciendo fila en la asamblea legislativa.

Es decir se toman nuestras propias leyes para el beneficio de estas empresas, ya que estas directamente se vinculan con nuestra constitución política, y es que según la cadena jurídica un tratados internacional debidamente ratificado esta por encima de las leyes de la constitución le los decretos, reglamentos y todas las disposiciones que se dan en el poder legislativo.

Con esto se demuestra como nuestra la constitución se convierte en el verdugo del país y como los Estados Unidos al no poder modificar las leyes con sus fallidos intentos anteriores encontró, la forma a través de un tratado internacional comercial, destrozar todas nuestras leyes de un solo golpe.

Y es que para empeorar la situación el artículo siete de la constitución política, establece que los tratados públicos, los convenios internacionales y los concordatos tendrán desde su promulgación o desde el día que ellos designen, autoridad superior a las leyes.

En realidad este movimiento táctico era inevitable, puesto que grandes corporaciones ya tienen mas poder que un país ya que de ellas son en alguna por ejemplo General Motors es mas grande que Dinamarca, Sony es mas grande que Pakistán y Nestle vende en un año mas del doble de lo que se produce en Costa Rica en el mismo tiempo. Y es estas corporaciones lo que buscan es destruir la soberanía de los países para así apoderarse de ellos en su totalidad. Esto convierte el TLC, la culminación de un proceso largo pero certero de estas compañías para apoderarse de los mercados centroamericanos.

Ahora desde una perspectiva más crítica, la táctica de las compañías es primero las siguiente, primero los países del primer mundo les exigen a los del tercer mundo bajar los impuestos de los alimentos que el último produce; estos productos entran a los países tercer mundistas por corporaciones quienes producen los alimentos con subsidios dados por sus gobiernos -como por ejemplo los PAES-, más baratos pero no con menor costo de producción, contrario a los productores nacionales.

Al principio todos los productos tienen un precio muy bajo haciendo creer a todos que los países ricos están llenos de cosas buenas. Una vez posicionados en el mercado estos precios suben obviamente estipulados ahora por las grandes compañías entonces, los productores locales se van a la ruina por que no pueden competir con los subsidios de los países ricos.

Las compañías extranjeras se aprovechan de esto y forman monopolios internaciones, controlando los precios a su antojo. Ahora una vez que el país pobre no tiene dinero para comprar esos mismos productos -que una vez produjo ahora en manos internaciones-, pide prestado a las entidades financieras internacionales como Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Banco Mundial (BM) o el Fondo Monetario Internacional (FMI), cuyos presidentes muy casualmente son nombrados por los países primer mundistas.

Como los países tercer mundistas no pueden pagar los intereses de estos prestamos, los países ricos empiezan a presionar a los países pobres para que den concesiones a sus empresas es decir, poder llevarse gratis los recursos naturales de el país y explotar a su sector laboral.


Ahora para que toda esta maraña no luzca corrupción internacional, las empresas firman los llamados TLC que legalizan todo lo mencionado anterior De esta manera se legitima este saqueo a países como el nuestro.

Un ejemplo claro fue en México donde la tortilla ha triplicado su precio en un 300% y Perú donde el maíz es modificado genéticamente para no ser resembrado por ende ellos controlan la producción. Las grandes corporaciones desde la implementación del TLC en esos países buscaron controlar el comercio de los productos que históricamente han sido clave del desarrollo de estos países.

Y es que le mismísimo tratado defiende a toda costa, todo lo relacionado al comercio, por ejemplo en su artículo 9.14 ostenta contra la misma vida humana, diciendo que es más importante el comercio que cualquier persona:

“ Ninguna disposición de este capitulo, se interpretara en el sentido que una parte adopte o mantenga medidas que sean necesarias para proteger la salud o la vida humana, animal o vegetal, siempre y cuando dichas medidas no se apliquen en forma que, constituya una restricción encubierta al comercio entre las partes”.

Es otras palabras para Beirut el acuerdo a este tratado, su vida, la mía, la de sus hijos e inclusive la de su perro “pinto” pueden ser sacrificas sin con ello se preserva el comercio internacional.

Quizás mis acusaciones son severas, talvez las lleve al extremo, pero son reales, ya ha pasado en otras partes y puede pasar en nuestro país, mi intención no es hacer conciencia ni tacharnos de antiglobalistas es solo que analicen los hechos citados y saquen sus propias conclusiones. El TLC ha de tomarse para ser repasado y estudiado cuidadosamente para que no pase como blanca nieves, al presentarse como una manzana muy deliciosa que en realidad podría resultar ser una tragedia para todos; mientras esta bruja del norte, hace de las suyas.

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